CARNES
Para las carnes rojas, vino tinto. Esta es una cuestión, sobre la que no hay dudas. Un buen bife sin más adorno, que una sencilla guarnición, es la gran oportunidad para abrir cualquiera de los grandes vinos tintos reserva que hay en el mercado. Aquí no se busca tanto un tipo de variedad de uva como que sea un vino bien elaborado, robusto, potente y con concentración.
Si la carne viene con ínfulas y está ligeramente especiada utilice un tinto (cabernet, malbec) con una crianza en barrica prolongada.
Una regla básica: cuando se prepara cualquier tipo de carne previamente macerada o con una salsa al vino, debe servirse el mismo tipo de vino en la comida que el utilizado en la maceración o salsa.
POLLO
El pollo es una carne neutra que nos permite diferentes tipos de vino. Si lo prepara con tomate y cebolla rehogada y plantas aromáticas escogeríamos un vino tinto estructurado pero no demasiado robusto. Nos decantaríamos por un bonarda o un syrah, preferiblemente un semicrianza, buscando una ligera carnosidad y un tanino frutal y agradable.
Si este pollo, lo sirve con una salsa potente y acompañado de champiñones y papas asadas, elejiriamos un vino con más cuerpo como un reserva de cabernet sauvignon o bonarda.
Finalmente si el pollo lo adereza con el zumo de un limón y hierbas aromáticas, como por ejemplo, tomillo, y lo mete al horno para asar, nos olvidaríamos de los vinos tintos y nos podriamos ir a un blanco. Puede ser Chardonnay joven, por que en sus aromas cítricos buscamos frescura, cuerpo y una adecuada acidez.
PESCADO
El pescado no requiere automáticamente un vino blanco. Un tinto puede ser adecuado si servimos un pescado más bien grasoso como un salmón rosado. Un bonito encebollado con ajíes y tomate puede servirse con un rosado. Pero tanto al marisco como a los pescados blancos lo que mejor les sienta es un blanco. Además de considerar la variedad de la uva, tendremos en cuenta si es más conveniente un joven o un blanco fermentado en barrica.
PASTA
En los platos de pasta, la salsa hace la diferencia.
Con unos spaguetti con salsa boloñesa tomaremos un tinto joven o con una crianza de 3/4 meses en barrica.
Si se trata de un plato de pasta con fondo de tomate y verduras podemos seguir con un tinto joven o tomar un rosado. Si no lleva más que mozarella, orégano y aceite de oliva, un rosado como el Syrah Rosé es lo que mejor le va. Sin embargo, escogeríamos un blanco con crianza para unos spaguetti al pesto.
A los platos de pasta con salsas marineras y acompañados de mejillones, les va desde un blanco joven, aromático y frutal: un Torrontés. Tenemos un amplio abanico para escoger. También blancos con crianza e incluso un cava.Si tomamos pasta fresca al huevo y la servimos con una salsa cremosa, - mantequilla, crema, y parmesano- o Carbonara seguiríamos con un blanco.
QUESOS
Para un Gruyère medio picante, un Emmenthal o con ese dúo tan criollo, el postre de dulce de membrillo y queso Atuel, puede ir bien un Malbec.
Para quesillos de cabra norteños, un Torrontés fresco o un Sauvignon Blanc.
Con quesos azules un cosecha tardía, un Torrontés, o un auténtico oporto que establece contrapuntos deslumbrantes con este tipo de productos de sabor intenso.
Con los parmesanos y los pecorino un Bonarda. Para el Fontina, o los suaves quesos tipo holandeses un Merlot.
"Quesos": basado en un artículo escrito por Elisabeth Checa para El Gourmet.com.
MARIDAJES, ¿COMO CASAR VINO Y COMIDA?
Hasta hace poco era sencillo: "El vino tinto con carne y el blanco con pescado" Pero, ahora los sumilleres nos dicen que hay que considerar la variedad de uva del vino y la forma en que se ha cocinado el plato. Puede que a muchas personas, tener que escoger el vino para una comida, no les seduzca y no es de extrañar. Si a esto además, le añadimos que cada vez hay más bodegas y más marcas en el mercado, escoger el vino adecuado puede resultar una tarea complicada.
Sin embargo, que sea complicado o no, depende mucho de nosotros. En cuestión de maridajes no hay verdades absolutas. Esto no es una ciencia. Por tanto, no le preocupe demasiado, si su elección es la más acertada o no. Porque casi todo el mundo tiene sus propias ideas sobre qué tipo de vino es el más adecuado a cada comida, -incluidos sus comensales-. Es una cuestión de gusto, de paladar, de educación, Lo cual siempre puede dar lugar al desacuerdo. Lo dice el refrán: sobre gustos no hay nada escrito.
En este artículo, no hablamos de marcas, porque, entre otras razones, la lista sería interminable. Nos hemos centrado en los criterios que actualmente se están utilizando para revisar la vieja formula de "carne con tinto y blanco con pescado".
A la hora de escoger un vino, el tipo de plato puede ser importante, pero la forma en la que ha sido cocinado es lo que debe determinar que nuestra elección tome un rumbo u otro. El segundo aspecto es la variedad de la uva.
 
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El vino tinto con carne y el blanco con pescado" reza una difundida frase que simplifica, demasiado, la infinita variedad de combinaciones entre vino y comida.
En cuestión de maridajes no hay verdades absolutas. Casi todo el mundo tiene sus propias ideas sobre qué tipo de vino es el más adecuado a cada comida. Es una cuestión de gusto, de paladar y de entrenamiento y no hay nada mejor que probar y sacar conclusiones propias.
Como premisa básica, a la hora de escoger un vino, el tipo de plato puede ser importante, pero la forma en la que ha sido cocinado es lo que determina el rumbo de nuestra elección. El segundo aspecto es la variedad de la uva.
A continuación le damos algunas pautas que tal vez lo puedan guiar en está placentera tarea. |
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